jueves, 12 de junio de 2014

Universidad Abierta y a Distancia de México
Curso propedéutico 2014
Razonamiento inductivo y deductivo
En un congreso de la ciudad de México se reunieron diferentes personalidades del mundo, un presidente de la asociación petrolera Ramiro Paredes, su mujer e hija; un jeque Musulmán Muhí y sus tres mujeres; una bonita tibetana, la señora Chen y sus dos maridos; y un cura de la catedral de México. La señora Paredes está sentada a la izquierda de su marido, las tres musulmanas están tímidamente juntas y han procurado que no haya ningún hombre sentado junto a ellas. El jeque se niega a sentarse junto alguno de los tibetanos, cuyo régimen matrimonial no aprueba. Don Ramiro, muy tímido con las mujeres, evita su cercanía. La hija del alcalde, muy alegre y divertida, evita sentarse junto a sus padres y dice al oído de la señora Chen: “¿Cómo da lata tener dos maridos?”, mientras que roza con la rodilla a su vecino de forma tan provocativa que éste vuelca su vaso de vino. 
¿Cómo están sentados los once personajes alrededor de la mesa?
Desde mi punto de vista, en este caso no puede aplicarse el razonamiento deductivo, ya que no es posible encontrar  una regla que aplique para el caso.
Por tanto,  es mejor realizar un ejercicio que permita mover a los personajes buscando la alternativa que brinde la solución; ésta será la que satisfaga todas las condiciones del planteamiento y a eso sólo puede llegarse mediante múltiples intentos y mediante el ensayo-error.
Cuadro de texto: Señora de Paredes
Cuadro de texto: Ramiro Paredes Paredes
 


Jeque
 
                                                                                                 
Esposa 1
 
Cura de la Catedral
 
Esposa 2
 
Esposo 2
 
Esposa 3
 
Esposo 1
 
Señora Chen
 
Hija del
Alcalde
 
 











El diagrama muestra a don Ramiro y a su izquierda su señora esposa; al lado de ésta, las tres esposas del jeque, sin hombres a su lado, ya que en junto a la tercera esposa está la Señora Chen, quien conversa con la hija del Alcalde, sentada en el extremo opuesto respecto de sus padres, al tiempo que coquetea con uno de los esposos de la Señora Chen;  éstos se encuentran juntos y les sigue el Cura de la Catedral, quien los separa convenientemente del jeque que los repudia y que está junto a don Ramiro, quien de esa forma queda aislado de las mujeres asistentes.

Junio 2014
Salvador García Lima










Fuente Consultada.-


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